—¡¿Estas embarazada?! — es la pregunta que escuchamos en boca de todos los presentes y la reacción es de sorpresa y felicidad.
Mi esposa y yo nos miramos de manera cómplice y volteamos a ver a nuestras familias quienes esperan una respuesta inmediata y asentimos —si, vamos a ser papás— digo finalmente con el inmenso orgullo y felicidad que me da esa noticia y eso es todo lo que bastara para que este momento se convirtiera en uno llenos de abrazos y buenos deseos.
—Menos mal que les dije que no me hicieran abuelo tan pronto— bromea David y me da un leve golpe en la espalda que me hace...