Narra Alondra Ferreyra
Esa actitud de David me estaba desesperando totalmente. Estaba montando tal drama digno de una novela. No podía creer que estuviera montando todo ese numerito y lo peor es que estaba exponiendo su vida así que muy a pesar de que estaba que me cargaba la chingada de coraje, caminé mojándome a dónde él estaba.
–David, por favor. Deja de hacer esto – Lo tomé de la mano – Vamos a entrar a la casa.
En ese momento un rayo, impactó muy lejos en el bosque retumbando el suelo, dándonos la señal que si no queríamos tener un desafortunado accidente debíamos de entrar a la casa. Los...