Capítulo ocho
Narración: Nikolai Daddario
Su mirada era muy intensa, pero definitivamente me estaba acariciando la mejilla, sin repulsión ni miedo.
—Eres más de lo que crees....—murmuró.
—No te merezco...—corrí la cara, perdiendo su toque. Ni siquiera sabia lo que en realidad quería; por un lado ansiaba perderme en sus brazos, pero por el otro deseaba correr lo más lejos posible de ella.
Su cabello ondeba al viento, negro como la noche y, sin embargo, con un resplandor violeta. Estaba tan preciosa con ese vestido blanco y esos ojos...oh dioses, grises como la luna que iluminaba el contorno de su precioso rostro.
—Oh, no, yo no te merezco a ti,...