YENEFER
El agarre de Franco sobre mí se intensificó considerablemente. Mirándolo, vi que me miraba en silencio, con los labios fruncidos en un ceño fruncido. Nerviosa, le expliqué apresuradamente:
_ No me malinterpretes. Siempre soñé con tenerte rendido a mis pies, enamorado perdidamente de mí, dejando por primera vez en tu vida que alguien tomara el control de las cosas para variar, verte darme la oportunidad de demostrarte todo mi amor por ti y cuánto te deseo Franco. Incluso cuando podía conciliar el sueño, no podía dormir bien. Con el paso del tiempo, estuve: siempre en trance. Estaba tan cansada que no podía lidiar con nada. Al final, no tuve...