YENEFER
Levanté la cabeza y espeté:
_ ¡Estás pidiendo demasiado! ¡Estás siendo irrazonable!
Franco ni siquiera se inmutó cuando levanté la voz. Me golpeó con su fría mirada. De repente, el ambiente cálido y reconfortante en la habitación se volvió helado como si hubiera sido congelado por una entidad invisible.
Tomé una respiración profunda para calmarme. Me di cuenta de que si no nos hablábamos como personas maduras, solo discutiríamos violentamente y no lograríamos nada. Así que me puse de pie, caminé hacia su cama y suavicé mi actitud.
_ Okay, lo siento. No quiero pelear. Hablemos, por favor.
_ No estaba tratando de pelear contigo _ murmuró Franco.
_...