Su padre se sienta en la cabecera de la mesa, con Raúl y yo a cada lado de él. Raúl me lanza miradas tranquilizadoras constantemente, pero no sé si está intentando tranquilizarme a mí o a sí mismo. Está claro que se siente incómodo con esto, con que yo conozca a su padre. Solo me pone más nerviosa. Solo hace que las sensaciones extrañas crezcan.
—Así que, Reina —comienza su padre, tomando la delantera—, ¿de qué manada eres?
—De la Manada Waters —respondo tímidamente, sin querer hablar en absoluto, aunque acepté esto. Me siento como cuando conocí a Raúl por primera vez, casi sin decir una palabra.
Su padre asiente....