Improviso, tratando de hacer lo que parece correcto, pero no hay sentimientos de ansiedad burbujeando dentro de mí. Raúl sabe lo que está haciendo, y no sé si me gusta eso o no. Creo que sí, pero no puedo evitar desear que él sea tan inexperto como yo. Espero que no se dé cuenta de que soy una novata en estas cosas. Esa chica, el fantasma de ojos verdes, debe saber lo que hace.
Su mano se eleva hasta mi mejilla, su piel fría y fresca, robando el calor de dentro de mí. Continuamos moviéndonos suavemente en sincronía hasta que comienza a alejarse. La mano de Raúl pasa por mi...