Maite se levantó de la sala, no podía seguir presenciando el coqueteo de su hermana con Matías. Este fue tras de ella al verla salir, y cuando Eliza intentó ir tras de él, Erika se paró frente a ella.
—¿Qué?
—Tú y yo hablaremos—, le tomó la mano y salieron de la sala, dejando a dos adolescentes que se asesinaban con la mirada.
—¡Ay!, ya suéltame— se quejó Eliza.
—Esta bien, escucha niña, mi hermano está enamorado de Maite, así que te voy a pedir que dejes de estarle coqueteando— Eliza se cruzó de brazos y sonrió.
—Si está enamorado de Maite, significa que también está enamorado de mí, pues...