Dos días después, los Vélez fueron invitados a una cena en casa de los Rúales. Matías aún estaba dolido, su brazo era sostenido mediante un cabestrillo, cuando ingresó a la mansión su mirada deparó en las dos jóvenes que aquella noche, vestían igual. Ni si quiera tenía la idea de cuál era Maite. La supo distinguir, cuando una se acercó a él y la otra se quedó mirándole fijamente.
En esa misma sala, en corazón de Erika parecía querer salirse al momento que veía bajar a Santi con un terno ajustado a su cuerpo, tras de Santi bajó Pablo, este sonrió al verla, pero cuando observó que Santi tomó la...