- A su casa no - expresa nerviosa.
- ¿Por que no? - Inquiero y no dice nada.
- La llevaremos a nuestra casa - Brama el mocoso, que supongo no pasa de los dieciocho años - no permitiré que se lleve a Erika, es un desconocido, así que suéltela - ordena y le sonrió de medio lado.
- ¿Quien lo va impedir? ¿Tu? - nos quedamos mirando de una manera restante, donde mis ojos negros lanzan chispas.
- Estará en buenas manos. - Explica Misses.
- ¿Como lo sabes? - gruñe la joven.
- Lo conozco y se que no le pasara nada.
Dispuesto a no seguir discutiendo con...