Erika Vélez, se encontraba junto a los Cofanes, ella siempre soñó un día reunirse con una de las tantas tribus indígenas, durante su encierro en el convento leyó varios libros sobre ellos y estar junto a los Cofanes era un sueño alcanzado. Más allá de sentir aprecio por las razas etnias, sentía su corazón estallando de un sentimiento inexplicable por el hombre sentado frente a ella. Se miraban fijamente sin parpadear, sus corazones palpitaba al ritmo del tambor que sonaba en la fogata que habían organizado.
- ¿Qué haces aquí?,¿Por qué supongo que no eres de aquí? – increpo Erika.
- Mi madre pertenece a esta Aldea, cuando tenia once...