No podía perdonar, habían pasado tantos años que su corazón estaba totalmente herido. Erika dio un paso atrás y se alejó, estar cerca de ese hombre era un peligro.
-Vete
Adrián se negó a marcharse, habían pasado casi seis años desde que no la había visto, ¿Cómo podría irse sin siquiera saber si aún lo ama?
- No respondiste mi pregunta – disipa con el corazón al borde del colapso
Ella mantenía la mirada clavada en el suelo, temía mirarlo a los ojos, esos ojos que un día le robaron el corazón, su pulso cardiaco se había acelerado. Adrián llevó la mano hasta el mentón de Erika, delicadamente le alzó...