Narrador.
Mientras nuestra guerrera y la diosa disfrutaban su primer día como mate del Beta y el Alfa, dentro de la mansión de la manada, y en los territorios que la manada delimitaba como suyos, todos sus miembros, incluido las hechiceras, estaban más que felices, al fin su futuro estaba asegurado, los descendientes, tanto del beta, pero sobre todo del Alfa, contribuirían a hacer que esta fuera más fuerte, y la supervivencia de la misma, estaba segura.
Pero no todos se sentían así de felices, dos de las hechiceras y una de las licántropas estaban ensimismadas en sus pensamientos, que no eran para nada felices. Mientras Aisha, se preocupada por...