Isaak.
En cuanto la diosa entró por la puerta, supe que venía con ganas de guerra, el brillo de sus ojos, lo decía todo.
- “Ni se te ocurra venir a quejarte, de que la estúpida esa, se haya desmayado, quién se desmaya por dar una orden, esto sólo le ocurre a los raros de los lobos.”- se quejó la diosa mientras se sentaba de manera brusca sobre el sillón de mi despacho.
- “Esto ocurre porque no entienden nuestra naturaleza, desde que nacemos estamos predestinados a obedecer al lobo que tenga un rango superior, incluso los alfas deben obedecer a las alfas cuyo rango de fuerza sea superior, al...