Sentí que alguien me sacudía. Abrí los ojos y vi que estaba en los brazos de Xavier. La preocupación y luego el alivio se reflejaron en su rostro al ver que estaba bien. Alcé la mano para acariciar su mejilla, y él suspiró al sentir mi toque.
—Lo siento por el dolor que te causé —dijo mientras inclinaba la cabeza para besar mi frente.
Miré a mi alrededor y me di cuenta de que estábamos de vuelta en la casa de la manada, en la habitación de Xavier. Miré a mi alrededor y noté que Rosalina no estaba a la vista, así que comencé a preocuparme.
—Rosalina está con mis...