—¿Sra. Rose Marie, a dónde vamos? —pregunté mientras conducíamos más y más adentro del bosque.
Hemos estado conduciendo durante aproximadamente una hora y no hemos escuchado nada de Xavier ni de su abuelo.
—Por favor, Anaïs, llámame Rosy o Nana Rosy. Hay una cabaña a la que solíamos llevar a Daniel y a Xavier cada vez que visitábamos. Solían jugar junto al lago y correr alrededor de la cabaña —sonrió desde el asiento delantero.
Me quedé en silencio mientras seguíamos pasando árboles, sin señales de civilización en ninguna parte.
—Anaïs, ¿qué pasaba en el restaurante? Parecían un poco distantes tú y Xavier —preguntó.
—Lo he molestado un poco —dije en...