—¿Por qué no puedo verla antes de que ingrese a pabellón?—insistí comenzando a molestarme—. Ya he estado en pabellón antes. Puedo incluso estar allí, lo sabes.
Intenté razones, intenté rogar, incluso intenté dar lastima y Hayden seguía diciendo que no. No podía ver a Amelia sino hasta después de la operación y la recuperación de 24 horas que tendría en cuidados intensivos.
Una putada, tal como se lo dije.
—Normalmente accedo a lo que me pides ahijado, pero no hoy. No entrarás, no estarás en galería, nada. Te quedarás aquí y esperarás. Y es definitivo.
Quería verla, necesitaba verla, que supiera que no estaba sola. Lo primero que agarré fue...