Isolina casi no encuentra un lugar donde esconderse.
Con los ojos rojos, salió corriendo. Había bastante gente alrededor, y no faltaron los comentarios mordaces.
—Se parece mucho, pero en cuanto a habilidad, está a años luz de distancia.
—La cara se puede imitar, pero el caminar no.
El rostro de Isolina se volvió aún más sombrío, y todo su cuerpo temblaba de rabia...
Viendo esto, mi madre me miró con una expresión complicada.
—Leonor, ¿no puedes dejar de hacerle las cosas difíciles a Isolina?
Yo: ...
¿Qué le hice? ¡Qué absurdo!
Vi la expresión de inocencia en el rostro de Isolina y no pude evitar acercarme para darle una lección....