Se giró en la cama, sintiéndose bastante cómoda y relajada al mismo tiempo. Ya no estaba oscuro. El rayo de sol había conseguido asomarse a través de las cortinas y entrar en la habitación, directamente a su cara. Sus cejas se arrugaron. Los rayos de sol habían conseguido perturbar su sueño, haciendo todo lo posible por atravesar sus párpados, pero sólo formando una sombra bastante molesta.
Finalmente, renunció a dormir y decidió averiguar qué le afectaba tanto. Lentamente, abrió los ojos, pero los cerró rápidamente ante el inoportuno rayo de sol que entró en sus ojos. No estaba preparada para eso, al menos no después de estar tanto tiempo a...