Prisionera para siempre-02
Altea Zoella Castellanos Silvermoon
Pero ahora era yo quien no podía abrir los ojos.
Solo mis pulmones funcionaban, inhalando profundamente y exhalando apenas, llenándome completamente de ese aroma de vida al que ahora estaba tan adicta. Ese aroma a menta era todo lo que podía rastrear en el aire que nos separaba, y era todo lo que necesitaba.
El tiempo pasa, pero yo sigo congelada en mi lugar. Mi único propósito era solo respirar, respirarlo a él, todo de él. Todo lo demás ahora se desvanecía. Volver a casa. Mis recuerdos de la noche. Incluso la oscuridad encontraba un rayo de luz, y por primera vez en...