Destino
Altea Zoella Castellanos Silvermoon
La última campana suena, anunciando el final de una larga y tortuosa semana. Faltan dos días para finalmente regresar a casa. Hasta ahora, nada ha sucedido. No hay latidos irregulares. No hay retumbar en mis oídos. Nada. Eso solo me lleva a creer una cosa: que es hora de seguir adelante.
Aquí no hay nada.
—¿Quieres salir esta noche? ¿Al mismo lugar? —me dirijo hacia mi auto y abro la puerta, apoyando un codo en el techo mientras el otro reposa sobre la puerta abierta, esperando una respuesta.
Egan, quien tiene sus brazos enroscados alrededor de la cintura de Circe, parece confundido, mientras que Alex...