Aniquilar-03
Altea Zoella Castellanos Silvermoon
Una llama que nunca muere. Una llama que arde con tal pasión. Solo ella era capaz de tal destrucción.
Eso significaba que estaban detrás de esta barrera de fuego azul. Estaban aquí. Estaban a salvo.
—Tía Ana.—
Llamo con esperanza en mi corazón, latiendo al ritmo de un meteorito. —Tía Ana. Mamá. Papá.— Que haya una voz que responda a este corazón ansioso que tengo. Rezo, acercándome a la llama a medida que los segundos pasan sin respuesta.
—¿Zoella?— Era la tía Ana.
—Tía Ana. Sí, soy yo. Estoy aquí.— Y de inmediato las llamas se apagan para revelar el otro lado. Y lo primero...