Ava.
Desde que sus labios tocaron mi marca ya había dejado de pensar, ¿para qué? con lo que me hacía sentir ese hombre, pensar estaba sobrevalorado, más cuando me negaba a dejar que nada se interpusiera entre los que ese hombre y yo creábamos juntos, en lo que ese hombre me hacía sentir.
- “Creo que no entendió, señora Martin, todo lo que hay en mi vida, o que yo poseo es suyo, yo sólo soy propietario una cosa, de usted, y es más que suficiente, ya es hora de que se lo demuestre.”- me dijo para posteriormente devorar mis labios, que lo recibieron locos de deseo, mientras me tumbaba...