Desmond.
- “Si no está allí cuando llegue, dile que se elimine el mismo, o lo haré cuando lo vea.”- le dije al chofer que conducía el coche que me llevaba a la mansión, mientras yo tenía entre mis brazos a mi desmayada Luna.
Sinceramente estaba muerto de miedo y preocupación, casi no podía creer que, durante la presentación, y juramento de las manadas, en un momento, mientras permanecíamos de pie, Irina se tambaleara, para caer, prácticamente, sobre mis brazos, totalmente inconsciente.
Sentí como comenzaba a despertarse cuando la deposité por segunda vez en ese día en su cama.
- “¿Qué ha pasado?”- me dijo aun algo adormilada.
Irina.
-...