Desmond.
Nada me preparó para lo que encontramos cuando llegamos a la casa de la manada. Durante el trayecto que hicimos, en tiempo récord, saltándonos todas las medidas de seguridad vial, mis hombres, los encargados de proteger la casa de la manada, y a nuestras mates, en especial a la Luna, me iban informando a cada segundo de lo que iban ocurriendo, en especial los dos gemelos, que parecían disfrutar con el espectáculo que veían, tanto con la reacción de su cuñada, cómo de la futura Luna.
- “Alfa debería pensar en hacerse un seguro de vida, para el día que su Luna se enfade con usted, porque ahora hay...