Ava.
-” No sé lo que estaba pensando la diosa, para elegir a una omega tan débil como mate de mi adorado Elijah, desde luego hubiera ganado más si se hubiera quedado conmigo.”- oí a través de la pueta entreabierta, la voz de una loba desconocida.
La voz había venido de dos mujeres que se encontraban fuera del aseo, en la zona de maquillaje del saloncito que se usaba como área de descanso para las hembras, en los grandes eventos. Justo en ese momento, Irina y yo, nos encontrábamos en el aseo habilitado para La Luna, y otros altos cargos femeninos de la manada o manadas que visitaba la casa...