Capítulo 74 — Total y completamente mía.
Jordan:
Nos quedamos abrazados por unos minutos, sintiendo el calor y el consuelo de estar juntos nuevamente. Cada lágrima que caía de sus ojos parecía limpiar un poco del dolor y la desconfianza que se había acumulado entre nosotros.
—No puedo creer que estés aquí, Gin —dije, mirándola a los ojos —Todo este tiempo he intentado ocuparme en el trabajo, en el gimnasio, en cualquier cosa, solo para no pensar en ti. Pero siempre estabas en mi mente.
Ella asintió, secándose las lágrimas con el dorso de la mano.
—Yo también te extrañé cada segundo, Jordan. No sabes cuánto lamenté, no haberte creído...