Anoche, vi a Gris de pie junto a la ventana de nuestra habitación. Parecía que la estaba vigilando, por si acaso Ruperto aparecía. Tuve que obligarlo a volver a la cama para que descansara, lo cual dudo mucho que haya hecho. Ha estado pegado a mi lado desde el incidente, lo cual no me molesta tanto, porque me siento más segura cuando estoy cerca de él. ¡Literalmente me salvó la vida ayer!
—Esa es mi labor, mi amor —dice, sacándome de mis pensamientos. Estaba sentada en la cama mirando al vacío mientras él se preparaba.
¡Por primera vez no se ponía un traje! Me explicó que, para pasar desapercibido, tiene...