—Te lo dije, todas las cicatrices se desvanecen ahora que encontramos a la pareja —me dice mi lobo en mi cabeza, sabiendo que esta era la única cicatriz que quería que desapareciera más que ninguna otra.
Termino de arreglarme el cabello y empiezo a caminar hacia el dormitorio. Gris está sentado en la cama atándose los cordones, pero sonríe cuando entro.
—Ya se fue —le digo con una sonrisa. Él me mira confundido, sin entender a qué me refiero.
—La cicatriz, ya no está —digo, extendiendo el brazo para mostrársela. Su rostro se ilumina al instante cuando la ve.
Se levanta de la cama y se pone frente a mí....