—Llámame cuando estés lista, señora —dice Enrique, inclinando la cabeza. Sonrío y le agradezco mientras cierra la puerta y se queda afuera esperando.
—Vaya, vienes con todo el escuadrón —bromea Chase, caminando hacia su escritorio. Me río y miro hacia abajo.
—Lo sé, sinceramente es mucho a lo que acostumbrarse —sonrío al ver a mi guardia asomarse por la ventana para comprobar antes de volverse.
—¿Puedo hacerte una pregunta antes de que empecemos? ¿Qué pasó contigo después? No escuchamos ni un sonido —pregunta la Luna. Sabía que esta pregunta iba a salir, pero aún así no me había preparado para responderla.
—Bueno, durante unos años después de que nos fuimos...