—Mi amor, ralentiza un poco —intenta decir Gris, pero niego con la cabeza. Siento que voy a explotar si no suelto toda esta información.
—¡Él seguía insistiendo con las reglas, el respeto! Sabía que íbamos a ser mates, me decía que tenía un brillo en los ojos y que tenía que hacerte un buen Rey, que sería una Reina dura... ¡y después me habla de una hija, pero como ella era la mayor, sería la siguiente en la línea del trono, así que la mató! —finalmente dejo salir todo lo que tenía en el pecho, y caigo literalmente sobre Gris, agotada de tanto desahogo.
Gris no dice nada, ni se...