Coloco la nota sobre la almohada mientras doy un suave beso en su cabeza, afortunadamente eso no lo despierta. Salgo en silencio de la habitación y me dirijo hacia la parte principal del castillo. Durante los últimos meses, he aprendido a moverme por este lugar. No me malinterpretes, hay momentos en los que me pierdo y todos los pasillos parecen iguales, pero lo estoy logrando, y eso ya es un avance. En mi camino paso junto a algunas sirvientas y mayordomos que inclinan la cabeza en señal de respeto, algo a lo que también me he acostumbrado. Al principio era tan raro que todo el mundo se inclinara cada vez...