—Eso está fuera de discusión hasta que atrapemos a Ruperto. No es seguro para ti estar fuera de esta casa hasta ese momento— dice, con el rostro nuevamente encolerizado. No sabía si su enojo era por Ruperto o por su madre en este punto.
—Puedo quedarme aquí con los guardias mientras tú...— empiezo a decir, pero me interrumpe.
—No voy a dejar tu lado hasta que ese hombre sea capturado. Ella pudo estar separada de su hijo durante más de diez años, puede aguantar unas semanas más, y eso si es que decido tener una reunión con ella— me dice, mirando nuevamente con ira. Sonrío y le doy un beso...