Un coche que ha enviado el jeque Amir nos recoge en el aeropuerto y no podría estar más agradecida.
Estoy cansada de tantas horas de viaje.
Viajar en un avión privado tiene sus ventajas. Pero el cansancio es el mismo.
A través de la ventanilla veo el lugar y debo ser sincera.
Aunque el jeque es un idiota, debo decir que esta invitación pienso aprovecharla. El lugar es majestuoso e inspirador.
Cuando entramos a la propiedad donde se levanta el hotel me quedo con la boca abierta y miro a Elliot que sonríe.
He visto cosas hermosas.
Cuando cumplí dieciocho mi padre me regalo un viaje para alejarme del escándalo...