Dos semanas después.
Camino alrededor de la boutique donde pienso vender mi marca y aún me parece surrealista que esté casi terminada.
No hay nadie en la tienda, ya que todos se han ido.
Se supone que yo no debería estar aquí, no por mi estado de salud que, aunque es bueno y mejoro muy rápido. Debo entender que no puedo hacer muchas cosas todavía.
Elliot no estaba feliz con mi idea de venir a ver el lugar. Pero me cedió a Giovanni y este me ha traído.
Sabe que debo echarle un ojo a todo esto para cerciorarme que esté quedando como he pedido.
Y, debo admitir que es...