Estoy frente al espejo de la habitación terminando mi maquillaje cuando Elliot aparecen puerta del closet y me observa en silencio.
—¿Qué? —Lo miro de reojo.
—Nada, solo admiro a mi esposa.
Dejo el labial sobre la cómoda y lo miro con una sonrisa.
—Estás muy raro —digo y este se ríe despreocupado.
—No me pasa nada, solo que se me hace tan extraño que al fin podamos estar juntos.
Suspiro.
—Lo sé.
Doy un paso al frente y lo rodeo con mis brazos alrededor de su cintura, pero, estamos. Ahora vamos a esa cena con Amir y firma lo que debas firmar.
—¿Estás lista?
—Solo me faltan los zapatos...