Sentado en una sé las sillas al fondo del jardín. Veo a Arístides intentar animar a mi hermana.
También, puedo sentir los ojos de mis padres sobre Mí. Y, no dejo de mirar la maldita puerta de la casa cada minuto que pasa para verla salir.
Pero no sucede.
Mi familia sabe lo de nuestra farsa.
Estoy a punto de perder todo por le que, he trabajado por años.
Pero, lo que deja un malestar en mi estómago, son las palabras de Kate.
Me enamoré de ti.
Sus ojos reflejaban un dolor que no espere ver. La mujer es una mezcla de dulzura y vitalidad que había irrumpido en mi...