Ambas son positivas.
—No es cierto —susurro, y siento que voy a vomitar al ver las dos pruebas.
—Esto está mal —señalo y me rio.
Una risa nerviosa.
—No puedo estar embaraza, Brisa. ¡Tengo un maldito Diu! —exclamo en un susurro, mi voz es casi histérica y estoy respirando con dificultad.
—Entonces, debe ser un error —abre sus ojos pálidos.
Toma una de las pruebas.
—Esta dice que estoy de entre cinco y seis semanas ¡Joder! —Toma la segunda prueba.
Esa dice, de dos a tres semanas.
Me muerdo los labios.
Si ese resultado es real. No sé que voy a hacer. Alessandro y yo no hemos hablado del futuro....