Hoy es el día.
En la casa de la familia Caruso, puede respirarse un ambiente feliz y lleno de entusiasmo.
En cambio, para mí, es el final de todo.
Mi trabajo se ha acabado, y es momento de regresar a la realidad.
Respiro profundo y salgo de mi autocompasión cuando escucho las risas.
Mis ojos arden ante la visión de Brisa en su vestido de novia, mientras las mujeres alrededor de esta la ayudan a terminar de prepararse.
Alessandro no subió a la habitación anoche. Al parecer, los hombres decidieron seguir la fiesta y se quedaron en el jardín.
Yo creo que fue la excusa perfecta para no lidiar conmigo....