Después de una reconfortante ducha junto a Alessandro. Compruebo que, efectivamente, nada de mis pertenencias que había dejado aquí. Han sido removidas.
Así que, tomo unos vaqueros, un top, cuello alto, sin mangas y encima, me pongo una ligera chaqueta.
Ajusto mis sandalias y salgo de la habitación de Alessandro.
Bajo y lo encuentro sentado en la mesa del desayuno. Cuando me ve, su sonrisa se expande y no sé, si esto en realidad está sucediendo o es un sueño.
—Veo que ya estás listo para la —oficina, comento al verlo con su traje.
—Primero, quiero ir contigo al hospital.
Me siento junto a él y enciendo el móvil que...