Luego de una noche de solo dar vueltas en la cama pensando en las palabras de Elliot, me preparo para mi día.
Él intenta hacerme caer de nuevo en su juego. El hombre sabe jugar sus cartas, pero yo también soy buena y no voy a dejar que él haga su voluntad.
Aunque me bese hasta perder el sentido.
Dejo escapar el aire.
Lo primero que haré esta mañana es ir a la oficina de Teo.
La satisfacción que eso me genera no tiene nombre.
Me ajusto la camiseta negra, tomo el abrigo ligero en color naranja que hace destacar mi atuendo, y lo finalizo con unos botines negros y...