El muy descarado de Julian (en opinión de Tessa) se paseó por la habitación como si no fuera nada. Ignorándola por completo a ella.
Sus ojos castaños lo observaron desde sus brazos hasta su definido abdomen. Julian no era en extremo musculoso, pero tenía un cuerpo bien marcado y tonificado. Ella no entendía como se podía tener un cuerpo asi cuando se pasaba la gran mayoría del tiempo sentado detrás de un escritorio.
—¿Q-que… que estás… que estás haciendo…?—se atrevió a preguntar consternada luego de un rato
Por fin, sus ojos azules la observaron, mientras el agua aún se escurría de sus cabellos hacia su cuerpo —¿perdona?
—¡Asi!— señala Tessa...