A la mañana siguiente cuando el sol se filtró por la ventana, los rayos de este despertaron al joven de cabellos oscuros, y al abrir los ojos fue el contacto del azul con el cielo, como dos viejos amigos dándose la bienvenida.
Se levanto.
Miro a su alrededor confundido tratando de recordar que había sucedido ayer. No lo recordaba del todo.
Cayo enfermo, seguro. Lo último que recuerda fue a Tessa dándole una pastilla.
Tessa…
Tessa…
¡Claro!
Miro a su alrededor, y de repente una sensación de pesadez se apoyó en su pecho. La habitación estaba vacía.
¿Acaso estaba decepcionado por eso? ¿sorprendido? ¿Por qué ella se quedaría de todas...