Está mujer es odiosa, sabía que tarde o temprano vendría a verme, no se puede negar que es bonita pero su personalidad y su carácter consiguen tapar esa belleza. Ha intentado que nos prometieranos en innumerables ocasiones, a que habrá venido hoy.
Paso a mi despacho y ella me sigue, me siento tras mi mesa y ella se queda de pie poniendo cara de pena.
— Qué se le ofrece a la Condesa de Ségur?— digo con sarcasmo.
— Flavio nos conocemos desde hace años porque insistes en llamarme por mi título estaría bien que me llamaras Sophie—
— Está bien a qué debo tu presencia Sophie?—
— Escuche que...