Algo más.
Punto de vista de León.
—Sr. Valdés, me alegra mucho que haya podido venir. El equipo comenzaba a preocuparse de que no lo hiciera.
Conocí al Sr. Borolea, el dueño de las revistas La Cherié, en la planta baja al entrar en el vestíbulo a las nueve y media.
—Lamento la demora, Borolea. Tuve un pequeño problema.
Pequeño problema también conocido como un tremendo dolor de cabeza.
Pero ya se ha calmado.
—No te preocupes. Estás aquí ahora y eso es lo que importa —me extendió la mano para un apretón y fue entonces cuando notó a Iris a mi lado.
—¿Y quién puede ser esta encantadora dama?...