Un pequeño juego no le hace daño a nadie
Punto de vista de León.
Han pasado tres días completos desde que recibí el mensaje de Dylan y aún no hay llamada.
Lo que quiera discutir no parece serio entonces.
Estaba a punto de tomar mi celular y llamar a Iris para informarle de mi llegada al trabajo cuando ella entró sin consentimiento.
—Tienes que aprender a ser un poco más puntual estos días. No puedo tener mis mesas desbordando con tus tareas —gruñó y arrojó un montón de papeles, documentos y folletos sobre mi escritorio.
Realmente no sabía cómo reaccionar. Mi personal normal ni se atrevería a entrar a mi...