Gabriel se recostó a la cama, observando por un momento sus pies blanquecinos y pálidos, movía los dedos en repetidas ocasiones. Escuchaba con atención a Violet hablar sobre cartas y algunos poemas que había escrito.
No tenía ni pizca de sueño y le entristecía ver a su novia despierta por su culpa, pero no quería pedirle que se durmiera, porque tampoco quería sentirse solo en la habitación, observando paredes o removiéndose en la cama porque eso la incomodaría mucho. Además, Violet también parecía no tener sueño, porque ya se estaba acomodando en la cama, sentándose frente a él; debía gustarle mucho el tema de sus poemas, porque no tenía ni...