—Ah, no, espera, me duele —chilló Violet.
—Espera, ya estoy terminando, quita la mano —pidió Gabriel.
Violet bajó la mano de su frente y mostró sus cejas. Gabriel siguió en lo suyo y ella pensó en si era buena idea el dejar que su novio le anduviera sus cejas.
No supo cómo terminaron los dos sentados sobre la cama, cómo Gabriel terminó hablándole de sus cejas y en que se verían mejor si ella las definía (algo que nunca hizo en su vida).
—Te quedarán bien, tus cejas tienen buena forma, solo debes limpiarlas y ya —le dijo.
Entonces, Gabriel rebuscó en las cosas de las chicas y encontró la...