—Primero, si llama la atención que una chica tenga una buena figura, no te lo niego. Además que es normal que llames la atención de los chicos, ya no eres una niña Jen. —Dijo señalándome con el cubierto.
Rodé los ojos, y le quité una rebanada del pastel de manzana que aún no había probado.
—Y segundo, no todos somos iguales —Se defendió. —¿O crees qué soy igual al resto?
Coloqué mis dedos en la barbilla fingiendo pensar.
—No lo sé, he escuchado muchas cosas de ti últimamente —me encongí de hombros.
—¡Oh, vamos! —se quejó mirándome ofendido. —Jamás jugaría con los sentimientos de las chicas solo por pasar el...