Club caricias.
—Basta Abel, ya lo de nosotros es pasado. Eso lo tengo muy claro.
—Yo lo tuve claro hasta ahora, perdón Sofía.
—Ya pasaron los treinta minutos. Vamos a conversar en mi camerino, allí te explico muchas cosas y así, de una vez limamos asperezas.
—Están bien, quien quita y luego somos amigos.
—Vamos—lo toma Sofía, por el brazo y sale junto con él. Velozmente, le hace una seña a Salomón, dándole a entender, que todo está bien.
—¿Y ese orangután? —pregunta Abel, al ver percatarse de la complicidad entre ellos.
—Es Salomón y es, el encargado de nuestra seguridad.
Llega acuciosamente, al camerino de Sofía y Abel, mira...